El mix energético, también conocido como matriz energética, es un término que hace referencia a la combinación de fuentes de energía primaria que se utiliza en una zona geográfica concreta. La zona de referencia normalmente utilizada es un país, pero también puede medirse para un continente, todo el mundo u otra región concreta. Por lo tanto, hablamos de las diferentes fuentes de energía que abastecen el suministro eléctrico de una zona o país.
En relación a esto, las fuentes de energía primaria son todas aquellas energías disponibles en la naturaleza antes de ser transformadas o convertidas. Dentro de estas, encontramos las energías primarias no renovables como el petróleo o el carbón, y las energías primarias renovables, como la hidráulica, la solar o la eólica.
A través del mix energético se representan las diferentes fuentes empleadas para abastecer a una zona o región y el porcentaje que representan cada de una de ellas en el total. Por lo tanto, podríamos decir que el mix energético es el conjunto de fuentes de energía y la cantidad de cada una de ellas que se usan para satisfacer la demanda energética de un país o zona concreta.
El mix energético que tenga un país o región determinará su vulnerabilidad a las oscilaciones en los precios internacionales, los costes de su abastecimiento energético, la dependencia del exterior, la posibilidad de más o menos accidentes o su menor o mayor contribución al cambio climático, entre otros.
Por este motivo, el mix energético de un país nunca es estático, sino que va adaptándose a las energías disponibles, las nuevas tecnologías y a las nuevas demandas y necesidades políticas y ambientales. Además, hacer un buen análisis y planificación del mix energético de un país será fundamental para garantizar la producción de la energía necesaria y su uso adecuado.
Actualmente, cada vez son más los países que, poco a poco, van transformando su mix energético mediante un menor uso de combustibles fósiles y una sustitución de éstos por energías renovables, con el objetivo de descarbonizar la economía y caminar hacia una transición energética justa y eficiente. A pesar de que se produzca un aumento en el consumo de energía mundial, este debe ser cada vez más sostenible, dando mayor importancia a las energías limpias y las renovables en el mix energético.
En este sentido, y en el camino hacia el objetivo medioambiental europeo de lograr la neutralidad climática en el año 2050, el gas constituye un actor principal para una transición energética justa y sostenible en todos los territorios. Esto es así ya que el principal desafío al que se enfrenta Europa es hacer que esta transición sea justa para todos los ciudadanos, ya que más de 40 millones de hogares europeos están ubicados en zonas rurales que no están conectados a la red de gas natural.
Por último, toma especial relevancia el biopropano, un biogás que, en uso, es idéntico al propano convencional, pero proviene de fuentes renovables.